Exceso de Libertad
Ante lo acontecido estos días en el mundo, reflexiono sobre
la propia naturaleza del hombre. Tras todo lo conseguido en la vida del homo
este se embrutece y vuelve a una fase más primitiva. Conceptos como libertad o
igualdad que tanto se buscaban empiezan a asustar por su propia dimensión y
genera un retroceso hacia otros más relaccionados con la comodidad y el miedo.
Con el tiempo
desarrollamos una forma más racional de dirigir nuestras vidas, pero no
somos capaces de rechazar por completo la superioridad del más fuerte. Y no es
malo, la vida funciona de esa manera. Es una competición por evolucionar, para
no desaparecer. Una mera necesidad biológica. El problema surge cuando en una
sociedad que pretende ser civilizada sigue consintiendo y mimando a los integrantes
más opuestos a sus ideas de progreso. Tapándose los ojos cuando algo cuestiona
nuestra ética. Pero estáticos, negándonos a desaprobar, justificando las
actuaciones injustificadas…
Y lo cierto es que necesitamos sentirnos atrapados.
Necesitamos a esos opositores porque conseguimos sentirnos oprimidos,
frustrados, desplazados, discriminados… Y eso nos permite tratar de liberarnos.
Porque solo buscamos constantemente encontrar la grieta que nos permita salir de la cueva, pero
para eso, necesitamos primero estar encerrados en una.
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